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En el reino de los mamíferos existe una regularidad que se cumple en casi todas las especies: las mujeres viven más que los hombres. La esperanza de vida masculina y la esperanza de vida femenina difieren, y en el caso de los humanos ésta es tres o cuatro años menor en hombres que en mujeres. ¿Pero por qué los hombres corremos con esta mala suerte?
Como suele ocurrir con este tipo de preguntas, la respuesta está en los genes. Es este el caso según Tomohiro Kono de la Universidad de Agricultura de Tokio, investigador que llevó a cabo un estudio publicado en la revista Human Reproduction y que intentó desentrañar la cuestión de por qué los hombres viven menos que las mujeres.
Para conseguirlo creó embriones de ratones sin material genético masculino insertando artificialmente genes de dos madres en un embrión femenino, manipulando el ADN de los ratones para que los genes involucrados en su desarrollo se comportaran tal cual como los que son transportados por el esperma masculino.
Curiosamente, los ratones creados a través de este método vivieron la misma cantidad de tiempo que las hembras de ratón comunes, y más que los ratones machos. Según Kono, el responsable de ello es elgen Rasgrf1, el cual es traspasado a ambos sexos, pero que sólo se activa en el caso de los hombres.
Este gen estaría actuando reduciendo la esperanza de vida masculina y aumentando la femenina. Pero ¿para qué? Los haberes propios de ambos sexos están en juego.
Kono observa que los hombres viven menos años porque necesitan desarrollar físicos más grandes y fornidos, aptos para competir por hembras con las que reproducirse contra los demás machos, mientras que las hembras tienen cuerpos más pequeños, pues guardan esta energía para el embarazo y la alimentación de sus hijos.
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Sentir celos es parte de la naturaleza humana, es una respuesta emocional que ocurre como resultado de un complejo proceso psicológico que nunca es agradable. Por ello es que hoy te invito a intentar describir qué son los celos y por qué somos celosos.
¿Qué son los celos?
Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más oscuras, dañinas e incómodas que existen.
Se tiene constancia de que este sentimiento es inherente a la condición humana desde tiempos ancestrales, siendo por ejemplo una temática recurrente en la mitología Griega o en las narraciones de la Biblia (donde aparecen en innumerables oportunidades como un mal en los hombres).
Sin embargo, también podemos encontrarnos con esta emoción en otras especies animales tales como los chimpancés, los elefantes o los perros, que también son celosos, entre otros tantos.
Hay quienes creen que los celos son otra forma de envidia pero, a diferencia de esta, los celos aparecen más bien como un temor, como el miedo a perder determinada cosa, objeto, función o relación, entre otras cosas. Para entender mejor ambos conceptos, veamos cómo define estas emociones el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Envidia
- Tristeza o pesar del bien ajeno.
- Emulación, deseo de algo que no se posee.
Celo
- Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
- Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. U. m. en pl.
- Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.
Entonces podemos diferenciar estas emociones al tener en cuenta quiénes o qué cosas entran en juego. Así, decimos que la envidia se refiere a algo que alguien más posee mientras que el celo refiere al temor ante la pérdida de perder algo que nosotros poseemos.
¿Por qué somos celosos?
A pesar de que en la antigüedad, las causas de este fenómeno fueron adjudicadas a deidades o entidades sobrenaturales e ilógicas, hoy sabemos que la responsabilidad es nuestra. Desde el campo de la ciencias, como la Psicología y particularmente desde la Psicología Evolutiva, sabemos que todo pasa por nuestros cerebros, tanto la forma en la que establecemos nuestras relaciones, como la manera en que buscamos mantener (o no) las mismas.
En sí, de acuerdo a diversos psicólogos contemporáneos, los celos son una respuesta emocionalinherente a la naturaleza de los Hombres, donde tanto en hombres como en mujeres ocurre de la misma manera y esta ligado a una cuestión muy simple: buscar proteger lo que se quiere.
Los humanos aprecian, quieren y aman sus pertenencias, sus puestos de trabajo, sus amigos, sus parejas, etc., y la idea de perder ese vínculo o tan solo peligrar su existencia, los martiriza con este horrible sentimiento.
Muchísimo tiene que ver con nuestras capacidades cognitivas, con cómo procesamos la información y a cómo estipulamos con ella. Además, los celos tienen mucho que ver con la sexualidad y la naturaleza de nuestros hábitos reproductivos sin embargo, no solo con ella puesto que por ejemplo, volviendo a lo que estos procesos cognitivos refiere, pensemos en los niños o incluso en los bebés de apenas unos meses de vida que presentan esta clase de emociones o este tipo de comportamiento.
La raíz de los celos y la influencia de diferentes cuestiones como el género, la edad, el origen étnico y demás, siempre han sido un tema de controversia. En realidad, si, todos estos factores tienen que ver con el desencadenamiento de los celos, el tipo de celo o la graduación en la que se los podría clasificar. En el ámbito del sexo, por ejemplo, a muchos les podrá llamar la atención la práctica sexual de las parejas conocidas como swingers o aquellas personas que en el acto sexual comparten a su pareja. A muchos les parecerá un tabú o considerarán que en una situación semejante, morirían de un ataque de celos.
Lo cierto es que allí entran en juego muchos de los aspectos antes señalados, en especial aquellos que están relacionados a los procesos cognitivos de cada individuo. Pero más allá de toda esta cuestión social, cognitiva y cultural, más allá de factores como la edad, el género o la naturaleza psíquica de cada individuo, también hay ciertos detalles a señalar desde los cuales nos adentramos al campo de la Neurociencia.
Dejando de lado los aspectos sociales, en Neurociencia se considera que sí existen diferencias entre los sexos y que, más específicamente, las mujeres son más celosas que los hombres. Pero para entrar en este ámbito, deberíamos considerar una compleja diferenciación entre el concepto de sexo y amor, que no haremos en esta oportunidad pero que vale la pena mencionar.
Mediante diferentes experimentos, se ha determinado que por ejemplo en una pareja, la infidelidad en el coito provoca una respuesta que implica un mayor grado de celos y otros sentimientos como rabia, ira, etc., que en el caso de una infidelidad de tipo psíquica o de algún modo “espiritual”. Si la persona es infiel en la cama pero no hay una conexión (lo que llamaríamos “amor”) los celos aparecen en menor grado y con consecuencias menos nocivas.
A su vez existen diferentes tipos de celos, desde celos más habituales vinculados al empleo, amistad, familia, romance, a los celos anormales, que rozan la paranoia y las patologías psicológicas.
Bien podríamos decir que nuestros celos, en gran parte, son entonces el resultado de nuestrainseguridad, nuestra poca capacidad para desarrollarnos como individuos independientes, el peso de nuestra calidad como sujetos sociales y en cierta medida, de nuestro profundo egoísmo.
¿Qué opinas sobre este tema? Todos algunas vez sentimos celos o fuimos el objeto de los celos de alguien más. ¿Por qué crees tú que somos celosos?
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Los sueños son uno de los fenómenos más fascinantes del cerebro humano. ¿Pero por qué se producen? ¿Cómo comienzan y acaban los sueños? ¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando soñamos? Son algunas de las preguntas que podemos plantearnos a menudo.
¿Cómo comienzan los sueños? ¿Cómo acaban los sueños?
Es difícil saber cuándo una persona comienza a soñar. Algunos científicos dicen que en el vientre materno ya soñamos, mientras que otros afirman que los sueños se producen con un mayor desarrollo del cerebro, entre los cinco y los siete años.
Los sueños comienzan en el cerebro con la conocida como fase REM o de movimiento ocular rápido. En esta fase, la persona tiene una actividad cerebral similar a cuando está despierto, pero verdaderamente no lo está. Esta etapa ocupa el 20% del tiempo que dormimos y en ella se producen cambios en las ondas cerebrales y en la tensión muscular. Sin embargo, no siempre estamos soñando durante la fase REM y también tenemos sueños en otras fases, aunque es más difícil que esto se produzca.
Según el modelo de activación de los sueños de Hobson y McCarley, durante el REM, las áreas del sistema límbico involucradas en las emociones y recuerdos se activa, por lo que el cerebro intenta encontrar un sentido a esto produciendo sueños.
Según algunos neurocientíficos, los sueños se producen para ayudarnos a dormir mejor. Debido a que el cerebro necesita estar en constante actividad, los sueños permiten mantenerlo entretenido para poder recuperar al resto del cuerpo. En todo este proceso juega un papel importante la dopamina, encargada de dirigir nuestra atención y activar el llamado “sistema de búsqueda” de nuestro cerebro, que nos permite buscar en el mundo exterior los elementos necesarios para nuestra satisfacción. De esta forma, los sueños se equiparan con los delirios, ya que producen hiperactividad en la zona del cerebro en que se encuentra el sistema de búsqueda y están cargados de dopamina.
Para prueba basta ver que durante el sueño, los niveles de dopamina liberados en el núcleo accumbens del cerebro es máxima. Este núcleo es conocido hace tiempo por formar las alucinaciones de la esquizofrenia. Por tanto, una mente llena de dopamina tiene un montón de estímulos a los que prestar atención. De esta forma, estamos incitados a la búsqueda, pero al mismo tiempo nuestro cuerpo está paralizado por los neuroquímicos, por lo que realmente no podemos movernos, pero sí pensar, y por ende, soñar.
Según la teoría REM, la mayoría de los sueños acabarán al momento de terminar esta fase, y serán rápidamente olvidados por el cerebro. Cuando el cerebro vuelve a tener ondas más lentas y amplias y aumenta el flujo sanguíneo hacia los músculos, dejamos de soñar y entramos en la etapa de recuperación del cuerpo. Si bien es cierto que durante las etapas de sueño no-REM podemos soñar, estos no serán sueños con argumento, sino más bien juegos de luces y sombras y alguna imagen suelta.
Según otras teorías, los sueños acabarían por cambios químicos en el cerebro, exactamente si se deja de administrar dopamina o noradrenalina.
Importancia de los sueños
Algunos científicos piensan que los sueños son un epifenómeno sin importancia producido dentro de las funciones biológicas que cumplimos cuando dormimos.
Por otra parte, según la teoría del ensueño fomentada por Hobson y McCarley, los sueños -especialmente los traumáticos- están hechos para reducir la excitación emocional. ¿Esto cómo funciona? Durante el sueño, la actividad mental está menos centrada, más global y rica en imágenes. Cuando una persona vive una situación traumática, soñará un par de veces con la situación, pero luego creará otras realidades en las que vivirá la misma emoción que sintió durante el trauma. Por ejemplo, si una persona escapa de un incendio, soñará con el fuego, pero poco después comenzará a soñar otras cosas que le harán vivir la misma angustia, aunque el sueño no esté basado en la realidad. Poco a poco, los sueños vuelven a un estado más normal y, en la memoria, el evento real nos parecerá menos traumático.
Según otras teorías, el sueño nos permite clasificar los problemas, los acontecimientos del día o cosas que requieren mucha atención.
Cómo comienzan y acaban los sueños, sin embargo, sigue siendo algo completamente desconocido. La ciencia del sueño pretende dar explicaciones a los sueños, pero aún siguen siendo un misterio.
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Los dulces -junto con otros alimentos como los carbohidratos- generalmente son eliminados de las dietas para bajar de peso. Pero, ¿por qué los dulces engordan? Principalmente, porque los dulces contienen azúcares, carbohidratos simples que producen energía y, en exceso, se cree que nos hacen engordar.
¿Los dulces engordan?
Debemos tener claro que el exceso de calorías, provengan del alimento que sea, hace que nuestro peso suba. Por eso, ante un exceso de azúcares, las grasas se acumulan. Debemos tener en cuenta también que los dulces suelen tener grandes cantidades de calorías y por eso con una pequeña cantidad se engorda más.
El problema del azúcar es que cuando consumimos grandes cantidades, el cuerpo no puede procesarlas, ya que el páncreas produce demasiada insulina. La insulina es la encargada de administrar la glucosa en el torrente sanguíneo y la reparte para que pueda ser utilizada en forma de energía. Pero si hay un exceso de glucosa en sangre, la insulina la reparte toda y nos sentimos más hambrientos, comemos más y nos excedemos. Al mismo tiempo, la glucosa no utilizada por los músculos pasa a convertirse en grasa.
También debemos tener en cuenta otro hecho: cada alimento genera una hormona que le dice a nuestro cerebro que estamos satisfechos. Carbohidratos, proteínas o vitaminas tienen este proceso, sin embargo, la fructosa no. La fructosa es un azúcar natural que encontramos en la miel, las frutas y el azúcar de mesa. Así, cuando comemos fructosa, no nos saciamos.
Y si a todo esto añadimos que biológicamente estamos predispuestos a buscar azúcar y consumir grandes cantidades de ella porque es una fuente rápida de energía, nos parece muy difícil dejar de comer dulces y nos resignamos a engordar.
Si no consumimos grandes niveles de fructosa, nuestro cuerpo funciona correcta y equilibradamente, y no sube de peso. Una vez saciado nuestro apetito, nos dedicamos a consumir las calorías ingeridas, y cuando ya no están disponibles, volvemos a sentir hambre.
¿Cuántos son demasiados dulces?
Se recomienda que para una persona adulta, el 10% del total de calorías provenga de los azúcares. En una dieta de 2000 calorías -que es el promedio de consumo-, aproximadamente serían 50 gramos de azúcares al día -10 cucharaditas-, aunque hay pequeñas variaciones entre las cantidades recomendadas para hombres y mujeres.
Debemos tener en cuenta que muchos alimentos naturales como las frutas contienen ya azúcares, y que muchas veces consumimos alimentos y bebidas preparados que contienen azúcar, como la Coca-Cola.
Aunque nos encanten, ahora ya sabemos por qué los dulces engordan, así que si queremos una vida saludable debemos reducir su ingesta -aunque no eliminar los dulces de nuestra vida-.
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En varias oportunidades aquí en OjoCientífico, nos hemos dedicado a mostrarte especies realmente fascinantes. Hemos visto criaturas que ya sea por su apariencia, por sus extraños comportamientos o por el lugar que ocupan en los procesos evolutivos, nos resultan absolutamente fuera de lo común.
Así vimos por ejemplo desde animales que por su melanismo son completamente negros a los sorprendentes animales miniatura, con un tamaño diminuto o a las rarísimas especies de las profundidades cuando te mostramos los animales acuáticos más extraños.
Pero en esta ocasión, voy a presentarte a los 10 animales más raros del mundo. ¡Comencemos!
Los animales más curiosos del mundo
Murciélago Yoda
Esta especie de murciélago de las frutas fue descubierta hace muy poco, más precisamente en un grupo de expediciones científicas que se llevaron a cabo en algunas regiones remotas de Papúa Nueva Guinea en el año 2009. Por ello es que ni su nombre ni su especie en concreto han sido correctamente documentadas aún.
A pesar de que por la peculiar forma de su nariz este murciélago pueda resultarnos una especie extraña, es en realidad tan llamativa como necesaria en su medio pues luego de alimentarse de las frutas dispersa las semillas en diferentes zonas de la selva.
Oso malayo
El oso malayo (Helarctos malayanus), también conocido como el oso del sol, tiene la particularidad de además de que como habrán notado, ser un verdadero lengua-larga, ser la especie de úrsidos (osos) más pequeña que existe.
Habita los bosques de las zonas bajas del sur de Asia, desde China al este de India y aparece en numerosas leyendas locales, en las que se señala que la marca que esta criatura lleva en su pecho, la cual le da su nombre, representa el alba, el sol que se alza en la mañana.
Por su pequeño tamaño, en algunas partes de Asia también se lo llama el oso perro y aunque se trata de un mamífero carnívoro, su dieta incluye frutas como los plátanos y los cocos en grandes cantidades.
Cangrejo yeti
El popularmente conocido como cangrejo yeti (Kiwa hirsuta) habita las oscuras y profundas aguas del Pacífico sur. Precisamente se encontró a esta especie a 2228 metros de profundidad, a varios kilómetros al sur de la Isla de Pascua.
Se trata de un crustáceo decápodo que carece de ojos y de carácter omnívoro. Vive rodeando fuentes hidrotermales para sobrevivir. El verdadero propósito de esos grandes y llamativos filamentos en sus extremidades aún no se ha logrado determinar, aunque se supone que deben de ayudarle a capturar su alimento.
Mono sin nariz de Myanmar
El mono de hocico chato (Rhinopithecus strykeri) más conocido como el mono sin nariz de Myanmar es una rara especie de mono colobino encontrado en el norte de Birmania, en Myanmar. Obviamente, lo que resulta especialmente peculiar en este mono es el hecho de que su nariz esté tan levantada que parece no existir. Como resultado, cuando llueve este mono estornuda una y otra vez.
Aunque se trata de una especie nueva para la comunidad científica, muchos pobladores de las regiones en las que estas criaturas habitan sostienen que es muy común encontrarse con ellos, sobre todo cuando se acercan lluvias y tormentas, cuando según cuenta colocan su cabeza entre sus piernas para proteger su nariz.
Pez bruja
El mixino (Myxini) es una especie única de peces agnatos y se la suele catalogar como la especie más desagradable y repugnante del mar, algo con lo cual discrepo al compararlo con otras especies acuáticas como por ejemplo el asqueroso pez gota.
Sin embargo y de acuerdo a la forma en la que los mixinos se alimentan, se le puede considerar como uno de los seres más horripilantes, salido de un cuento de Lovecraft. A pesar de no tener ojos con los que atrapar a sus presas, se adhieren a otros animales marinos que se le acercan para luego provocarles una herida con sumo cuidado y penetrar en su cuerpo.
Una vez dentro del cuerpo de la víctima, los mixinos comienzan a devorar a la presa desde adentro hacia afuera, como si se tratara de uno de los parásitos que convierten a los animales en zombies que vimos anteriormente, ¿recuerdan?
Pelicano Picozapato
Esta ave con forma de pelicano popularmente conocida como picozapato (Balaeniceps rex) es una de las más extrañas en su tipo y habita las zonas tropicales del este africano, en las tierras de Sudán y Zambia.
Lo particular de estas aves es que, además de tener esa extraña forma de zapato en su pico, son una de las más altas del mundo y llegan a medir más de 1 metro de largo. Se caracterizan por ser muy solitarias y silenciosas. Se alimentan de peces, ranas, reptiles pequeños y diferentes mamíferos.
Lagarto con chorreras
Todos recordamos esta extraña criatura tras su aparición en Jurassic Park. Es que justamente, el clamidosaurio de King (Chlamydosaurus kingii), mejor conocido como el lagarto con chorreras, es una especie de lagarto agámido que parece salido del período jurásico.
El lagarto con chorreras se caracteriza por esa extraña capa de piel, cartílago y espinas alrededor de su cuello, la cual se alza cuando se siente amenazado. Habita en diferentes zonas de Australia y también al sur de Nueva Guinea, donde se alimenta de insectos y diferentes especies de pequeños invertebrados.
Jerbo de orejas largas
Los roedores conocidos como jerbos de orejas largas (Euchoreutes naso) habitan zonas desérticas de China y Mongolia, no llegan a medir más de 10 cm de largo. Tienen unas orejas enormes en relación al resto de su cuerpo y de hecho son el mamífero con las orejas más grandes, lo que amerita su lugar en esta lista.
Se alimentan principalmente de pequeños insectos e invertebrados y además tienen una sorprendente capacidad para dar saltos de gran altura.
Aye-aye
Aunque por supuesto no nos resulte una criatura sorprendente ya que desde que el extraño Aye-aye (Daubentonia madagascariensis) fue descubierto ha aparecido en numerosas publicaciones, necesariamente tenía que incluirlo en la lista.
Se trata de una especie de primate pariente del lémur que solo puede encontrarse en la repleta de diversidad isla de Madagascar. Se alimenta de larvas de insectos para lo cual utilizan sus tan peculiares manos. En las historias del folclore malgache se los ve como seres mágicos de un carácter siniestro.
Gato esfinge
Esta especie de gato llama la atención de cualquiera debido a la ausencia de pelaje en su cuerpo. Sin embargo, la esfinge o gato esfinge (Sphynx) sí tiene vello. Se trata de una leve capa sumamente delgada y casi imperceptible tanto a la vista como al tacto.
Esta característica es el resultado de una mutación a nivel genético y por ello podemos considerarla como una de las especies animales más raras del mundo. Contrariamente a lo que muchos creen, se trata de una mutación natural y los primeros aparecieron en la década de los 60 en Canadá. Hoy muchas personas gozan de su compañía como mascota.
Estos fueron los 10 animales más raros del mundo, pero vamos, existen muchas más y sé que crees que debería haber incluido algunas más en mi lista. ¿Qué animales extraños te gustaría añadir y por qué?
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